Llega la recta final del verano con el Mediterráneo más cálido de lo habitual. La mayoría de los años el final del verano suele coincidir con las temperaturas más elevadas de la superficie del mar, llegando a valores que en algunas zonas oscilan entre los 26 y los 28ºC, aunque algunos años como en 2003 se han superado con creces los 30ºC.

Mario Picazo, meteorólogo de Eltiempo.es, afirma que “las anomalías de temperatura del mar Mediterráneo son menos elevadas ahora a finales de agosto que en junio, cuando se registró la intensa ola de calor que ayudó a calentar, y mucho, el agua”. Ahora, se sigue teniendo anomalías positivas, es decir, que el mar sigue estando más caliente de lo habitual, entre 1 y 3ºC.

Las temperaturas actuales del Mediterráneo frente a las costas peninsulares y Baleares, llegan a los 27 y puntualmente 28ºC y, aunque están algo más cálidas que otros años, no es una situación excepcional. Lo que sí es excepcional es ver que todo el Mar Mediterráneo, de punta a punta, muestra anomalías positivas de mayor o menor grado. “Es un factor a tener en cuenta, dado que el vapor de agua que acaba formando las grandes nubes que descargan sobre España, no solo se transporta desde zonas cercanas al litoral, sino que pueden llegar rincones más lejanos del mar”, señala Mario Picazo.

Que el mar esté más cálido sí es un factor que ayuda a aumentar la probabilidad de que se registren fuertes tormentas entre finales de verano y principios de otoño, pero ese fenómeno solo no se traduce necesariamente en intensas lluvias. Hay otros procesos atmosféricos que tienen que ocurrir a la vez para que junto con el aporte de vapor de agua de un mar recalentado se formen las mencionadas tormentas de gran desarrollo vertical.